El radicalismo de la Provincia de Buenos Aires se congregó una vez más en la ciudad de La Plata para desarrollar su primer Foro de Legisladores, para el que congregó a más de 450 dirigentes de la UCR de todos los puntos del territorio.
Entre ellos, legisladores nacionales y provinciales, convencionales nacionales, además de concejales y consejeros escolares de los 135 municipios y miembros de la juventud radical que tuvieron capacitaciones y debatieron sobre el futuro del partido.
La estrategia pasa por la capacitación y formación en diferentes áreas, que luego serán volcadas al Congreso, Legislatura, concejos deliberantes y campaña electoral.

En la jornada participaron de Trenque Lauquen el diputado provincial Valentín Miranda, el presidente del bloque de Juntos Francisco Recoulat, el presidente del Consejo Escolar David Siles Torrico, y otros concejales de la bancada oficialista que viajaron a La Plata en comitiva.
Una de las voces más efusivas del encuentro fue la de la senadora y vicepresidenta del Comité Provincia, Érica Revilla, quién motivó a la tropa boina blanca al grito de “¡Vamos a volver a ser gobierno, para eso nos estamos preparando!”, que hizo estallar a todo el auditorio.
La crisis del gobierno, pero también el desorden interno del PRO hace pensar al radicalismo en un 2023 prometedor. “El año que viene vamos a ser muchos más y va a ser una escuela de Gobierno, porque vamos a ser gobierno”, alentó el presidente de la Juventud Radical, Manuel Cisneros.
LAS TRES TAREAS QUE LE DEJÓ EL PRESIDENTE DEL COMITÉ PROVINCIA A LA UCR

“Fortalecer el partido es fortalecer a la república, requisito para sacar a la Provincia del atraso”, sostuvo Maximiliano Abad, quién destacó la dirigencia radical en los municipios “por hacer el motor del partido nacional al radicalismo bonaerense”.
En ese punto, agregó a la tropa que mientras el gobierno da “anuncios de telenovela”, “nosotros construimos musculatura política; tenemos relevo generacional, la UCR se abroquela y vuelve a ser partido de poder; no nos dividimos y queremos políticas para resolver porque no va más la improvisación”.

Por eso, dejó a la militancia y los concejales tres tareas, siendo la primera de ellas “garantizar la institucionalidad y no ser funcional a estrategia desestabilizadora, ni que el gobierno termine el mandato antes de tiempo, les vamos a ganar en las elecciones”, aclaró.
En segundo término, “construir agenda en sintonía con las demandas sociales, estar cerca de los vecinos y dar expectativa de futuro”, y como tercera aplicar la “vocación militante, volver al territorio a hacer radicalismo con comité de puertas abiertas”.
El radicalismo bonaerense tuvo su “golpe de adrenalina”, como calificó una de las dirigentes presentes, y envalentonado despliega territorialidad y agenda de cara lo que viene, que no será una batalla sencilla.
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