VECINOS DE LA REGIÓN RELATAN SU EXPERIENCIA DE EMIGRAR Y LOS CONTRATIEMPOS QUE DETERMINARON SU REGRESO AL PAÍS

En una nota que publica el medio “Clarín” titulada “El lado B de emigrar: historias de argentinos que se fueron a vivir afuera y no les fue como esperaban”, aparecen mencionados residentes en nuestra región que intentaron buscar otros horizontes fuera del país, pero enfrentaron diversos obstáculos que no pudieron superar, los que determinaron su regreso a Argentina.

Uno de esos casos es el de Matías Rodríguez, un ingeniero agrónomo vecino de América, cabecera del distrito de Rivadavia, y su novia Daniela, que, en 2024, viajaron a Orvieto (Italia), un pequeño pueblo ubicado entre Roma y Florencia, con el objetivo de tramitar allí la ciudadanía.

Según cuentan en la referida nota que lo que más extrañaron fue su rutina en Argentina. “No existe juntarse en la semana o que te inviten a un cumpleaños”, graficó. Para él, son etapas emocionales. Al principio “es todo maravilloso porque llegas con la adrenalina de algo nuevo”; luego “te das cuenta que es mucho más difícil de lo que uno cree”.

Matías se adaptó bien al trabajo en el campo; en cambio, les costó la parte afectiva fuera del país. Después de un año, la vuelta se tornó inminente y decidieron regresar faltando dos meses para obtener la ciudadanía. Imputó negatividad en las redes sociales “se ve un mundo que no es”.

El otro caso es el de Milagros Isaguirre, oriunda de General Pico (La Pampa), que viajó a Florida (Estados Unidos) en 2023, donde empezó a trabajar en un restaurante. Un día estaba sirviendo una mesa cuando se desbordó en un ataque de pánico y no pudo atender más.

Decidió regresar a Argentina motivada por la necesidad de estar cerca de sus padres y cuidar de su salud mental. “Necesito irme, tengo mucho miedo que me pase algo y no tener a mis papás”, razonó entonces.

Su mayor temor era el desconocimiento por el sistema de salud norteamericano. “Estados Unidos es difícil de surfear en estas cuestiones: la salud es carísima, la accesibilidad no es tan fácil como se piensa”.

Con el tiempo y ayuda psicológica pudo acomodar lo que la angustiaba, ya que atravesó una depresión estando fuera de su país. Añade que necesitaba de una contención que en Estados Unidos no tenía.

Y es que emigrar no es solo cambiar de país. Es enfrentarse a una experiencia que pone en juego el desarraigo, los estímulos de la amistad y familiares, además de hallarse con un conjunto de situaciones distintas a las construidas en el imaginario.