VITRIFICACIÓN DE ÓVULOS: LA TÉCNICA REVOLUCIONARIA QUE IMPULSA UNA CIENTÍFICA NACIDA EN TRENQUE LAUQUEN

Stella Maris Lancuba es ahora la Presidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva. Su experiencia la colocó a la vanguardia de una tendencia mundial

La médica trenquelauquense Stella Maris Lancuba impulsa una revolucionaria técnica de reproducción denominada “vitrificación de óvulos” que podría ayudar a miles de parejas a planificar sus familias con embarazos exitosos sin postergar los proyectos profesionales y personales.

“Si bien vitrificar óvulos es una buena opción para lograr un embarazo a futuro, para que la tasa de éxito sea elevada (cercana al 90%) los ovocitos deben criopreservarse idealmente antes de los 29 años, y de no ser posible, antes de los 35 años”, anticipa Lancuba en diálogo con DATATRENQUE.

Estudios científicos han demostrado que el paso del tiempo es la primera causa de trastornos para concebir. “Se estima que sólo 4 de cada 100 mujeres después de los 40 años logran el embarazo, aun recurriendo a técnicas de fertilización asistida”, confirma Lancuba.

“La vitrificación de óvulos constituye para algunas mujeres una excelente opción para retrasar con cierta tranquilidad la búsqueda del embarazo, con la posibilidad de disponer de este reservorio biológico para ser utilizado cuando decidan emprender la maternidad”, explica la científica trenquelauquense actualmente directora del Centro CIMER y Presidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva.

LA TÉCNICA

La vitrificación de ovocitos consiste en recuperar el óvulo a través de un procedimiento mínimamente invasivo. Ese óvulo es mantenido en sustancias que preservan intactas sus propiedades químicas y se procede a un congelamiento ultra-rápido que se realiza a altas velocidades con elevadas concentraciones de sustancias crioprotectoras. Este procedimiento se hace en 15 minutos y permite que ese óvulo al ser extraído del cuerpo de la mujer mantenga intactas sus propiedades biológicas. Inmediatamente, se lo coloca en vapores de nitrógeno, a -126ºC, lo que posibilita que esas células mantengan sus propiedades vitales para que en el momento en que se decida recuperarlas y utilizarlas estén en perfectas condiciones biológicas de latencia.

A diferencia de los hombres, que producen espermatozoides constantemente, las mujeres nacen con todos los ovocitos (óvulos) que van a utilizar durante su vida. Cuando alcanzan su primera menstruación tienen cerca de 400 mil óvulos para utilizar durante toda su vida reproductiva. Cada mes, un número determinado de folículos comienza a crecer, sólo uno madura lo suficiente como para ovular y liberar el ovocito y el resto de los folículos se atrofia y se pierde. Esto quiere decir que el número de folículos y de óvulos va disminuyendo progresivamente mes a mes, situación que se hace más evidente a partir de los 35 años.