La Presidenta de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva escribió para DATATRENQUE sobre un tema de actualidad que conmueve al mundo. Datos, historia y el presente de una práctica que está en fase experimental
Por STELLA MARIS LANCUBA – Presidenta electa de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva
Para DATATRENQUE
Los avances de la ciencia y la medicina en las últimas décadas han sido de tal magnitud, que han permitido, entre otras cosas, prolongar la sobrevida de las personas.
Sin embargo, un grupo de pacientes infértiles continua quedando al margen de la posibilidad de lograr el embarazo, tal es el caso de las parejas con diagnóstico de factor uterino absoluto (IFUA) como causa de infertilidad. El factor uterino absoluto tiene una prevalencia aproximada de un 3-5% en la población mundial y es uno de los grandes desafíos que se le plantean al especialista en la práctica diaria.
Las opciones para ser madre que poseían estas pacientes hasta el día de hoy eran la adopción y la gestación por sustitución (GS), opciones que no siempre son viables conforme a aspectos culturales, religiosos, legales y personales de cada pareja. A su vez, para muchas mujeres, la experiencia de estar embarazada y de dar a luz a un recién nacido, es algo único y de suma importancia en lo que concierne a la calidad de vida.
El transplante uterino, surge, en este caso como una solución para aquellas parejas con IFUA y, a su vez, como el primer tipo de transplante que se utilizaría para propagar la vida.
El primer transplante uterino en humanos, fue realizado en el año 2000 en Arabia Saudita a cargo de Fageeh y col. Una mujer de 26 años, recibió el útero de una mujer de 46, pero a los 3 meses debió ser removido por rechazo.
Posteriormente, en el 2011 en Turquía, el Dr. Ozkan Y col realizó el segundo transplante uterino a una joven de 23 años con sindrome de Rokitansky, logrando luego el embarazo, pero finalizando en aborto. En el año 2013, el Dr Brannstrom y col en Suecia, lograron el primer nacido vivo de útero transplantado.
En los años 2012 y 2013 se realiza el primer ensayo clínico controlado de una serie de transplante uterino. Incluyó nueve mujeres, que fueron transplantadas con injertos de donante vivo, en 5 de los casos las donantes fueron sus respectivas madres. La duración de la cirugía en la donante y en la receptora fue aproximadamente de entre 10-13hs y 4-6hs respectivamente.
Las receptoras recibieron terapia inmunosupresora y fueron controladas rigurosamente con exámenes sanguíneos, ultrasonido y biopsias cervicales. En dos casos el injerto debió ser removido debido a episodios de trombosis. Los 7 casos restantes permanecieron viables en los meses de postoperatorio y todos exhibieron menstruación.
En finales de 2013 una de las participantes de este ensayo clínico llevado a cabo en Suecia, dio a luz el primer recién nacido vivo gestado en un útero transplantado. (17, 18). Se recomienda que la pareja tenga entre 8-10 embriones vitrificados antes de la cirugía. Además sugieren la transferencia de un sólo embrión en estadio de blastocisto y estudiado geneticamente por PGS.
Actualmente se han realizado 41 transplantes en el mundo con 11 nacimientos, constituyendo aun una práctica experimental.
FOTO DE TAPA: NEW YORK TIMES