Benjamín tiene 13 años y hoy atraviesa una de las batallas más difíciles de su vida. Internado en el Hospital Italiano de Buenos Aires desde hace más de ocho meses, espera un trasplante bipulmonar que representa su única posibilidad de mejorar su estado de salud y volver a una vida más parecida a la de cualquier adolescente.

Nació con fibrosis quística, una enfermedad genética que con el paso del tiempo fue deteriorando de manera severa sus pulmones. Durante años, su salud requirió internaciones temporarias, pero la evolución del cuadro hizo que la internación permanente se volviera inevitable. Desde entonces, sus días transcurren entre controles, tratamientos y la expectativa de una noticia que puede cambiarlo todo.
Benjamín es de Chillar, una pequeña localidad en el partido de Azul, a su lado permanece su mamá, Erica Fersen, quien lo acompaña desde el primer día de esta internación prolongada. Juntos ya llevan 251 días en el hospital, en una espera marcada por la incertidumbre, pero también por una enorme fortaleza familiar.
Fue Erica quien se comunicó con DataTrenque para poner en conocimiento el caso y pedir ayuda desde nuestra plataforma, a nuestros lectores y quienes se sumen. Los trenquelauquenses conocemos muchos vecinos, amigos o familiares que han pasado por la espera de un órgano y podemos acompañar con la oración y replicando su pedido, alzando su voz y la de su mamá.
Quienes conocen a Benjamín lo describen como un chico alegre, que disfruta de los videojuegos, de conversar y de compartir momentos simples. Incluso en medio de un cuadro complejo, conserva su sonrisa y una actitud que emociona a quienes lo rodean. Su mamá decidió contar su historia para generar conciencia sobre la importancia de la donación pediátrica y poner en agenda una realidad que atraviesan muchas familias en silencio.

La última vez que Benjamín pudo salir del hospital fue por unas horas, durante un Día del Padre. Ese breve regreso a su casa le permitió reencontrarse con los suyos y recuperar, aunque sea por un instante, la rutina que tanto extraña. Poco después debió volver de urgencia y desde entonces continúa internado a la espera de un trasplante que hoy es su única esperanza.
Su tía también compartió un mensaje cargado de emoción al contar que toda la familia acompaña esta difusión con el objetivo de visibilizar la situación de Benjamín y de tantos niños y adolescentes que permanecen en lista de espera. Detrás de cada nombre hay una historia, una familia y una vida que espera una oportunidad.
El caso de Benjamín interpela y conmueve. Habla de la fuerza de una madre que no se aleja de su hijo, de un adolescente que resiste con entereza y de la necesidad de hablar de donación de órganos en cada hogar. Porque informarse, conversar y tomar conciencia puede marcar la diferencia entre la espera y la vida.
Donar órganos es donar vida. Y para Benjamín, como para tantos chicos que esperan una oportunidad, ese gesto puede ser todo.