Fue derivado al Hospital Italiano de La Plata y le iniciaron un tratamiento para evitar una cirugía dolorosa y compleja. Los investigadores rastrean cámaras de vigilancia de la zona
El joven que terminó internado con la mandíbula partida en tres luego de recibir una feroz golpiza en plena calle al ser atacado por dos motociclistas, a la salida de un pub, se recupera favorablemente en el Hospital Italiano de La Plata y se somete a un tratamiento especial que podría evitar una compleja y dolorosa cirugía.
Leandro Daniel Giudice, Nano, de 21 años, fue trasladado la semana pasada desde el Hospital Municipal y los especialistas platenses realizaron una primera intervención para acomodar la dentadura, que fue la región más afectada al recibir patadas cuando estaba tirado en la calle, y apenas pudo cubrirse la cabeza con sus brazos.
Los médicos le colocaron una ortodoncia para acomodar la mandíbula, a la espera que vaya soldando, para evitar una intervención quirúrgica.
Mientras tanto, la investigación judicial a cargo del fiscal Manuel Iglesias avanza con la búsqueda de imágenes de cámaras de vigilancia en la vía pública y busca testimonios de vecinos que puedan aportar datos para encauzar la pesquisa.
Recordemos que el violento episodio ocurrió en la esquina de Lavalle y Orellana cuando Giudice salió de un pub céntrico y caminó solo por la calle hasta la casa de los abuelos, a donde iba a ir a dormir ya que luego tenía una actividad programada con ellos.
Al llegar a la esquina mencionada, pasó una moto con dos jóvenes que luego volvió sobre su camino y enfrentó a Giudice. Los jóvenes circulaban en un ciclomotor 110 cc., evidentemente descuidada, y al regresar sobre su recorrido frenaron frente a la víctima y uno de ellos se bajó.
“Lo encaró y mi hijo le dijo que no quería pelear, pero sin mediar palabra le tiró una trompada, se trenzaron y mi hijo intentó escapar corriendo pero le metieron la traba y cayó al piso”, narró la madre, Mónica Palacios. Y siguió: “cuando estaba tirado en el piso los dos agresores lo atacaron a patadas y él atinó a cubrirse la cabeza con los brazos”.
De acuerdo a la versión, los violentos no le robaron nada ya que la billetera siempre la tuvo encima y si bien se creía que le habían sustraído el celular luego se pudo encontrar en cercanías del lugar del hecho.