EL TRENQUELAUQUENSE QUE FABRICÓ UN AUTO Y SE LO REGALÓ A JUAN DOMINGO PERÓN

Adel Costanzo es un entusiasta joven residente en la ciudad de Trenque Lauquen que ha sabido entregarse por entero a la tarea motivo de su sana inquietud técnica. Es así como concibió la realización de un minúsculo coche del tipo sport”.

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La doble página central en “Coche a la vista”

Así lo presentaba a Tito – tal el apodo con el que todos identificaban a Costanzo – la entonces muy popular revista dedicada al automovilismo “Coche a la vista”, en su número 82 de mayo de 1954. La publicación era dirigida por el legendario relator Luis Elías Sojit, aquel que impuso la perdurable expresión “hoy es un día peronista”, cuando abría sus transmisiones en días de sol radiante.

¿Sólo por eso ese ejemplar le había dedicado sus dos páginas centrales al invento de Costanzo?. Había una razón más. Ese pequeño vehículo lo había recibido como regalo unos días antes, de manos de su propio constructor, el general Juan Domingo Perón, que por esa fecha se hallaba en el ejercicio de su segunda Presidencia.

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El jeep en miniatura, otra creación de Costanzo

Tito ya había cumplido 28 años y siempre lo empujaban ideas innovadoras en materia de mecánica, entre ellas, armar un jeep en escala menor con motor de un cilindro, que vendió para poder adquirir algunas de las piezas que necesitaba para construir el vehículo que tendría a Perón como destino, una tarea artesanal que le insumió dos años, que transcurrieron con paciencia, pero también con ansiedad.

Esa pequeña joya mecánica estaba dotada de un motor Austin de una potencia de 7 CV, cuatro cilindros, un depósito de combustible que podía almacenar unos 40 litros, su peso era de 420 kilos y podía desarrollar una velocidad de hasta 100 kilómetros. Una vez terminado, lo vistió pintándolo con los colores verde botella y oro, y remató su creación con dos calcomanías a ambos lados del parabrisas: una de Perón, y otra de Evita, sin imaginar que finalmente terminaría obsequiándoselo al fundador del peronismo.

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El pequeño auto sport construido por Costanzo

En su relato, Tito nunca se olvidaba de quienes le habían prestado su auxilio para terminarlo. La lista que incluía a Santos Pagani que le cromaba las piezas que Costanzo primero las fundía en bronce; José Francolino, que le pintó el auto, y Floro Alomón, que le realizó trabajos como chapista.

En marzo de 1954, Costanzo decidió probarlo en un viaje a Mar del Plata. En la caja de una camioneta que le facilitó el doctor Pedro García Salinas lo transportó hasta Olavarría – donde entonces comenzaba el pavimento – y desde allí lo condujo sobre la ruta hasta la ciudad balnearia, en la que por esos días se desarrollaba el clásico Festival del Cine Internacional, al que Perón había comprometido su presencia.

El autito de Costanzo pasó a ser un gran atractivo en La Feliz, y no faltaron los que lo tentaron con jugosas ofertas para comprárselo, pero él no estaba dispuesto a desprenderse de su obra. En su mente bullía la idea de llegar hasta Perón para ofrendárselo como regalo.

LA AYUDA DEL AZAR 
Pero ¿cómo contactarse con él?. El incierto azar terminaría dándole la mano que necesitaba. De Mar del Plata se dirigió a la Capital Federal para mostrarle su orgullosa obra a su hermano que atendía un taller mecánico y garaje. La casualidad estaba de su lado, ya que allí guardaba su auto quien era el intendente de la residencia de Perón en la calle Agüero, de apellido Bardelli, y a quien Costanzo le transmitió su deseo. La gestión de aquel fue exitosa, ya que días después, lo recibiría el Presidente.

Perón le agradeció al trenquelauquense su actitud de desprendimiento, pero lo condicionó, en términos que recordaba así: “No quiero que usted me lo regale, prefiero que lo done a la República de los Niños, y le vamos a poner una placa de bronce para que la gente vea quien lo hizo y dónde, porque es un producto argentino que hay que mostrar”.

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Costanzo y Perón junto al auto, con dedicatoria al pie del último

Ese lugar, inaugurado en 1951 está ubicado en Gonnet, a escasa distancia de La Plata, en esa época bajo la órbita de la Fundación Eva Perón, fiel al eslogan que había acuñado el peronismo: “Los únicos privilegiados son los niños”. Es considerado el primer parque temático de América y en sus 50 hectáreas reproduce un conglomerado urbano y rural en escala infantil: Legislatura, Casa de Gobierno, Palacio de Justicia, banco, iglesia, puerto, teatro, aeropuerto, ferrocarril, restorán, hotel, un gran lago, etc. En la actualidad se halla bajo la administración de la Municipalidad de La Plata.

En devolución del gesto de Costanzo, Perón le obsequió un vehículo Fiat 1100 cero kilómetro, y además lo entusiasmó para que viajara a Italia, financiado por el gobierno, a fin de perfeccionarse en la fábrica de esa marca, y a su regreso, le otorgaría un crédito para que pudiera seguir fabricando otras réplicas del pequeño auto sport a pedido. Costanzo se lamentó, pero no podía dejar a su familia, y desistió de la oportunidad única que se le abría a su futuro.

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Otro momento del encuentro Perón – Costanzo

A poco de que un golpe militar en septiembre de 1955 desalojara a Perón del poder, Costanzo tuvo la curiosidad de saber qué suerte había corrido el vehículo que había donado y pasó por la República de los Niños. Con tristeza escuchó que el encargado del lugar le informaba que un día llegó un furgón y se lo llevó, desconociendo hacia dónde.

Nunca supo más nada. Sólo sobreviven recuerdos y fotografías que conservan vigente la historia de Tito Costanzo, el trenquelauquense que un día de marzo de 1954 le regaló un auto, por él construido, al general Perón.