El diseño lo están trabajando un particular, un grupo inversor y el municipio con el Consejo Asesor de Urbanismo
En una iniciativa que podría pasar a la historia, el gobierno municipal trabaja con el sector privado un proyecto para reformular por completo las tierras ociosas que hoy quedaron en medio de los accesos Juan Domingo Perón y Rodríguez Mera y que son el ingreso a la ciudad por ruta nacional 33.
Se trata de un proyecto que busca urbanizar entre 200 y 250 lotes para zona de barrios de viviendas, otro sector para empresas, una banda comercial sobre la margen de la ruta 33, y otro segmento para promover un centro de logística y distribución que permita la radicación de usos que son conflictivos en el área urbana como transportistas y agroquímicos.
Las chacras son propiedad de un particular que afina el perfil de las tierras con la Secretaría de Planeamiento del Municipio a cargo de Cristian Rabasa y el Consejo Asesor de Urbanismo.
Concretamente el proyecto incluye urbanizar un total de 75 hectáreas. Si bien hay una propuesta que incluye una laguna en la urbanización, los especialistas se inclinan por la idea de un esquema que ensancha el canal de la calle Combatientes de Malvinas para conformar un reservorio lineal de aguas de lluvia. Además, la idea deja para crear espacios verdes en los bordes de las manzanas y en la zona de la ermita de la Virgen del Desierto.
Al analizar el proyecto, los funcionarios municipales se entusiasman con la idea de descomprimir el tránsito pesado en el interior del casco urbano con la creación de un sector de usos relacionados con el aeródromo, aeroaplicadores, depósitos de agroquímicos, centros de logística e insumos agropecuarios.
Al mismo tiempo, el desarrollo del sector comercial de las zonas de acceso podría significar un avance en este punto de la ciudad que se encuentra degradado, sin muchas posibilidades de explotación en la actualidad.