HOY EN… EL MIRADOR… EL MONUMENTO A SAN MARTÍN, UN PUEBLO DETRÁS DEL OBJETIVO

Testimonios de la época y una recopilación de los datos con precisión hasta la actualidad. Los protagonistas y quienes impulsaron la obra, a través de los años

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El 13 de abril de 1952 quedaba inaugurado el monumento a San Martín en la plaza principal, que lleva su nombre. Fue el resultado de una ciudad movilizada y solidaria, envuelta en gestos conmovedores como la de trabajadores que donaron parte de sus salarios y chicos que rompían sus alcancías dejando sus monedas ahorradas. Autos, camiones y bicicletas fueron a esperar la estatua a Beruti y hasta un sobrevuelo de aviones la acompañó hasta su destino final.

Este lunes 17 de agosto habrán de cumplirse 170 años de la muerte del general José de San Martín, a quien se lo ha consagrado como el Padre de la Patria, de cuya semblanza DataTrenque se ocupará en otra nota que será publicada aquí mañana.

Hoy abordaremos algunos aspectos que tienen que ver con el gran homenaje que el pueblo de Trenque Lauquen le tributó al inaugurar hace 68 años el monumento emplazado en el centro de plaza céntrica que también lleva su nombre desde julio de 1948.

Anteriormente al lugar le había sido impuesta la denominación de “General Villegas”, para honrar al fundador de la ciudad, que trasladó su nombre al Parque Municipal reemplazando al del General Uriburu, con el que había sido bautizado primitivamente ese paseo público.

Nos guía en esta descripción y algunas fotografías una enjundiosa investigación realizada por las historiadoras locales profesoras Cristina Goires y Haydeé Merino que contempla un examen integral de la plaza desde su nacimiento hasta nuestros días. Este meritorio trabajo fue incorporado como orientación para los estudios de arquitectos que se presentaron al último concurso de proyectos para la remodelación del sitio durante la pasada gestión del intendente Raúl Feito.

Es preciso reconocer antes que el primer homenaje al prócer partió de la colectividad italiana que con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo en 1910 dona un busto de San Martín, que fue colocado en el pasaje de la plaza frente al municipio, aproximadamente unos metros detrás de donde hoy se levanta el mástil. Años después ese busto fue mudado al comienzo de la calle San Martín en su intersección con Rivadavia, donde aún permanece.

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La rotonda que cedió su lugar al monumento

También para ese entonces se colocó la piedra fundamental del monumento a Villegas que sólo quedó en eso, ya que nunca se construyó, por cuanto posteriormente se optó por el del Libertador, al modificarse también la denominación de la plaza. La idea era que esa estatua al militar uruguayo fundador de la ciudad se erigiera en el Parque, algo que tampoco prosperó.

AÑO DEL LIBERTADOR
Pero antes del ’50 el país comienza a vivir un clima de épica, alentado desde los estamentos oficiales. Precisamente, a ese período, a un siglo del fallecimiento del prócer se lo instituye como “Año del Libertador General San Martín”, incluso con la obligatoriedad de consignar esa mención no sólo en los encabezamientos de los documentos oficiales, sino en otros de carácter particular.

Es el punto de partida que rápidamente se convierte en una onda expansiva en toda la Argentina. Así se generalizan los preparativos en numerosas ciudades para cumplir con el homenaje al Gran Capitán de Los Andes. En ese contexto, el legislador trenquelauquense escribano Jorge Alberto Simini, que alcanzaría más adelante la presidencia de la Cámara de Diputados bonaerense, lanza la primera propuesta destinada a levantar un monumento en nuestra ciudad.

De inmediato es el Concejo Deliberante el que recepta la iniciativa y decide que una comisión de integración multisectorial se aboque a esa finalidad, la cual resuelve el llamado a concurso nacional de escultores, y establece la localización del monumento en el centro de la Avenida Villegas, frente al edificio municipal, entre las calles Tucumán, hoy Uruguay, y Fray Justo Santa María de Oro.

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El escultor Biscardi y su obra. Al costado, el escudo municipal

En diciembre de 1950 son exhibidas en el Cine Monumental las cuatro maquetas que participaron del concurso, las cuales respondían a las denominaciones “El Caballero de la Espada”, “Conquista y Protección”, “Fader” y “Gloria de los Andes”, recayendo la elección de modo unánime en esta última, perteneciente al escultor Pedro Biscardi. La noticia llega a dos diarios de tirada nacional, “Noticias Gráficas” y “La Prensa”, los que publicaron en enero del ’51 la fotografía de la maqueta ganadora.

Biscardi era un reconocido artista con obras en el país y en el exterior, y también autor del escudo de nuestro distrito que luce en el ingreso al Palacio Municipal.

Comienza la siguiente etapa, según este valioso trabajo de las profesoras Goires y Merino, en la que todo un pueblo se moviliza entusiastamente a fin de sumar todo tipo de aportes, sean pecuniarios, o de materiales. Algunos conmueven, como la de los trabajadores que donan un jornal diario de sus salarios.

Otro lo cuenta Jaime Ciglia, el intendente que gobernaba el distrito por entonces. En una nota publicada en el diario “La Opinión”, años después, comentaba “los chicos rompían sus alcancías en mi despacho y dejaban las monedas para la obra. Hoy pasarán y le dirán a sus hijos, ese monumento es un poco mío, porque yo dejé mis ahorros para colaborar cuando era chico”.

La cooperación viene de la mano de vecinos, instituciones, empresas comerciales, y hasta ex residentes, a la vez que se recaudan fondos mediante la realización de espectáculos y festivales.

También es instalada una enorme alcancía en la esquina de Villegas y 9 de Julio. La solidaridad que es moneda corriente, comprende también al constructor Constantino Mateazzi, que dona la dirección de los trabajos del basamento para el emplazamiento de la estatua.

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El plano que indica el primitivo lugar elegido para la estatua

En la decisión final se desiste de ubicarla en la calzada frente al municipio eligiéndose el centro de la plaza donde se había construido en 1925 una rotonda, que fue epicentro de actos políticos, culturales y sociales de la comunidad.

LLEGA LA ESTATUA
El primer día de febrero de 1952 llega finalmente la imponente estatua de 4,50 metros de altura y más de 5 mil kilos de peso, junto a personal especializado para instalarla y el propio escultor Biscardi para dirigir las tareas.

Una multitud se concentra en la plaza, pero otro gentío ansioso subido a automóviles y camiones, y hasta en bicicletas, la va a esperar a Beruti para escoltarla hasta la ciudad, mientras acompaña la larga caravana el sobrevuelo de aviones del Club de Planeadores y del Aero Club. Desde los campos, familias enteras le acercan también su fervoroso saludo.

El acto final se concreta el 13 de abril, entonces considerada la fecha fundacional de Trenque Lauquen, que posteriormente devino en el día 12, como se celebra en la actualidad, por una investigación realizada sobre nuestros orígenes por el historiador José “Pepe” Mayo, que arribó a esa conclusión.

La ciudad festejaba sus 76 años de vida, y otra muchedumbre presenciaba el momento en el que el doctor Juan Carlos Rovaro en representación de la Comisión Ejecutiva hacía entrega formal del monumento al intendente Juan Jaime Ciglia.

Cinco granaderos del histórico regimiento creado por San Martín hacían la guardia de honor y rodeaban de solemnidad la ceremonia las vibrantes ejecuciones de la Banda de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.

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Así debería quedar el monumento, según el proyecto ganador

En el 2014 se convocó a un concurso para plantear ideas en torno a una remodelación integral de la plaza. El proyecto ganador, entre las variantes sugeridas, recomienda otro lugar distinto al que ocupa hoy el monumento, corriéndolo del centro del espacio hacia otro sector, y a una altura bastante menor a la actual, en correspondencia con una moderna corriente que impera en la arquitectura contemporánea.

Pero por ahora, nada inmediato. El prócer seguirá en lo más alto, tal la dimensión que alcanzó en su paso terrenal, lo recuerda la historia, y lo venera su pueblo.