La Fiscalía General había rechazado la libertad condicional que se le había otorgado a Mario Luis Pereyra al cumplir los 20 años de su condena a prisión perpetua pero finalmente los tribunales superiores procedieron habilitando esa posibilidad.
Es que el régimen legislativo así lo prevé de manera formal. Pero la Fiscalía se había apoyado en los informes psicológicos para sostener que se lo siga reteniendo tras las rejas.

Esos estudios mencionaban que había mantenido sus rasgos característicos de personalidad de manera “inalterable, permanente e intratable”. Esas conclusiones se fueron repitiendo a lo largo de los diferentes estudios que se le fueron practicando con el correr de los años, habiendo ingresado con 18 años de edad al sistema penitenciario por el homicidio de la almacenera Herminda Semino en septiembre de 2001.
Finalmente, en el mes de julio del año pasado Pereyra había recuperado la libertad en carácter condicional, es decir cumpliendo una serie de requisitos y normativas hasta tanto completara el cómputo de su pena.
En los informes se confirmaba que nunca había reconocido el crimen y que no se lo reprochaba. Incluso cuando quedó probado a lo largo del juicio por aquel entonces que la campera que había usado para perpetrar el homicidio estaba totalmente ensangrentada y había desaparecido, presuntamente la habían incinerado para ocultar evidencia.