El ahora sospechado del brutal crimen a la docente Ana María Aristimuño, estaba desde el mes de julio del año pasado en libertad condicional luego de cumplir en la cárcel los 20 años que establece la ley cuando se aplica una condena de prisión perpetua. Por ese caso, el homicidio de la vecina Herminda Semino en septiembre de 2001, Mario Luis Pereyra, sufrió “una condena ejemplar y con pruebas contundentes”, dijo el Fiscal General Roberto Rubio en conferencia de prensa.

El caso vuelve luego de 20 años al debate público y, especialmente en el micromundo de las redes sociales, porque a raíz de la nueva detención, allegados y familiares difundieron falsamente que Pereyra era inocente de aquel caso, con el objetivo de justificar su actual situación.
Ante estas versiones, la Fiscalía General se abocó a leer los expedientes del caso para evaluar que, si verdaderamente era inocente se estaba ante un verdadero escándalo jurídico y cabía la posibilidad de iniciar una “acción de revisión” para aclarar la situación.
Pero tras un meduloso y detallado estudio de la causa, que hubo que rescatar del archivo ya que ocurrió en 2001, el fiscal general Roberto Rubio confirmó que la condena fue justa y contundente: “Nunca había visto una sentencia con tanta prueba y tan bien argumentados los elementos de la prueba”, aseguró.
Además, informó que la condena en primera instancia rubricada por el Tribunal Oral Criminal N° 1 de Trenque Lauquen fue confirmada por la Cámara de Casación Penal, a donde la defensa había apelado: “Casación confirmó la sentencia en todos sus términos, es contundente”.

El fiscal general lamentó por la memoria de la víctima que se esté intentando ensuciar el expediente y la historia real de los hechos, y pidió mayor responsabilidad: “La justicia es seria y quiere ser seria”.
“Hubo justicia, había 6 testigos, uno de ellos adentro del kiosco donde el matador atacó, presente en el lugar, y otros 3 enfrente que lo vieron salir”, aseveró.
Rubio subrayó que “hay una condena clara y satisfactoria, no se puede decir que se lo condenó mal”, a Pereyra.
EL CASO Y LA CONFUSIÓN INICIAL

Pereyra fue condenado a prisión perpetua por cometer el homicidio de Herminda Semino cuando perpetró el robo de su almacén en la calle Foster, en septiembre del 2001. Del lugar, luego de asestar varios cuchillazos a la víctima se fugó e intentó ocultar prueba. Tenía 18 años de edad en ese momento.
La víctima alcanzó a comentar en su agonía que el atacante era “Mansilla”, en sus palabras. Aunque cuando se le preguntó por “El Vaca” Mansilla, Daniel, la mujer dijo: “No, el sobrino”, refiriéndose a Pereyra, quien no era sobrino pero era su habitual compañero. Con la descripción de los testigos presenciales, quedó claro que el asesino fue Pereyra. Cabe el desagravio a Mansilla, ya fallecido, quien nunca tuvo que ver con este caso.