LA JUSTICIA CONFIRMA TRES DETENCIONES Y CAE UNA “LEYENDA” DEL MUNDO NARCO

Se trata de José Alberto Molina y los hermanos Romina Andrea González y Carlos Daniel González, quien era buscado hace tiempo y tenía un sistema de protección personal y una forma reservada de venta

tribunales TL1La Justicia ordenó la formal detención de José Alberto Molina y los hermanos Romina Andrea González y Carlos Daniel González por considerar que hay pruebas suficientes para encontrarlos responsables del delito de comercialización de sustancia estupefaciente al menudeo en la ciudad de Trenque Lauquen.

La ratificación judicial fue dictada por el Juzgado de Garantías N° 1, a cargo de Anastasia Marques, tras la investigación realizada por la Fiscalía de Delitos Complejos y Drogas, a cargo del fiscal Raúl Carini Hernández, y un grupo operativo de la Delegación del Tráfico de Drogas Ilícitas de la Policía que tienen su base en la ciudad de Trenque Lauquen y trabajó bajo el mando del Comisario Mauricio De los Mozos, dependiente del Jefe de la División, comisario Fernando Ustarroz.

Molina había sido aprehendido en un operativo de interceptación vehicular sobre la calle Orellana al 300 y en simultáneo los hermanos González en su casa de calle Carlos Casares 490. Además, se hicieron otros dos allanamientos en domicilios donde se encontraron drogas, elementos de corte de sustancias, recorte para armar envoltorios y dinero en efectivo.

La pesquisa ahora continuará con los tres detenidos tras las rejas.

interceptacionDe acuerdo a lo que consta en el expediente judicial, Carlos Daniel González (32) y José Alberto Molina (36) se movían entre Trenque Lauquen y Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa, aunque últimamente González ya se había afincado junto a su hermana en nuestra ciudad.

Si bien los tres están sospechados de dedicarse al narcomenudeo, se cree que Carlos Daniel González sería el que más prosperó en el último tiempo cuando se habría independizado de otros dealers que ya cayeron tras las rejas y de los cuales habría sido subalterno.

De hecho, su nombre ya estaba construyendo una verdadera “leyenda” en el sub mundo de la droga y daba cuenta de su propia iniciativa y particulares manejos. Tanto, que se pudo establecer que tenía una serie de estrategias y contactos que cubrían sus movimientos o le avisaban cuando se sospechaba que estaba bajo vigilancia, en el barrio o por donde se moviera, con códigos de una jerga propia. Y había organizado una reservada forma de venta.

González ya había sido investigado anteriormente, y su nombre figura en otras causas judiciales previas, pero recién ahora se lo pudo señalar con indicios y testimonios que lo comprometen tras una pesquisa minuciosa, paciente y realizada por un círculo muy cerrado de investigadores quienes trabajaron en forma sostenida y con gran profesionalidad a lo largo de aproximadamente un año.