
El Café Literario “Gladiolo”, de Cuello 80, ya se ha convertido en Trenque Lauquen en un lugar de culto para la música local y regional, y otras manifestaciones que suelen desarrollarse en su interior durante la semana inclinadas primordialmente al aspecto cultural. Charlas, lecturas de autores, debates, presentaciones de libros, y otras expresiones dan testimonio de ello.

El espacio, rebosante de bibliotecas con una variada literatura, pinturas y objetos de indubitable valor artístico, confieren al lugar conducido por Gustavo Dogliolo el ambiente adecuado para generar todo ese clima. Con entrada libre y gratuita, sólo se abona lo que se consume, que entre otras exquisiteces cuenta con una fina pastelería, y el delicado sabor de sus empanadas.

Habitualmente colmado, este último domingo no fue la excepción al presentarse el dúo conformado por la virtuosa guitarra del pellegrinense Raúl Oscar “Noni” Ressia, y su pareja, la bandoneonista japonesa Kikuko Inohara, los que brindaron un generoso repertorio que reunió variados géneros que giraron en torno del tango, el folklore, el flamenco, el rock, y otras versiones de raíz popular, como la ejecutada hacia el final al interpretar el pegadizo “Bombón asesino”, una de las más solicitadas páginas de la presente movida tropical.
“Noni” y Kikuko, que residen en la actualidad en la Capital Federal, donde realizan presentaciones en distintos escenarios, brindaron un amplio y aplaudido recital, recibido en algunos pasajes con vítores y pedidos de “otra”. No es novedad, pero el primero es un excelso guitarrista, con detalles de fantasía en sus interpretaciones, muestra de su perfecto dominio del instrumento, mientras su pareja, lo acompaña aceptablemente con el bandoneón, que aprendió en nuestro país, adonde arribó hace una década.
Precisamente, la joven y delgada mujer, además cautivó con su simpatía, y en un entendible español destacó en un pasaje: “Amo a la Argentina” y risueñamente agregó “aún con su inflación y su inseguridad”; resaltó la belleza de sus hombres y mujeres, “el vino malbec y el torrontés, que en Japón no tenemos”, y la comida nacional: “aquí se come mucha carne y se la prepara sabrosa”, pero acotó con un dejo de nostalgia “aún extraño mi arroz”.
En suma, otra gran noche en el “Gladiolo”, que continúa posicionándose como uno de los lugares elegidos por el público para el disfrute de la música, y el regocijarse de agradables momentos.