La visita de las máximas autoridades de la Nación y la Provincia dejaron anécdotas, momentos de tensión y novedades en una ciudad poco acostumbrada a una movida tan relevante, única en la historia y de privilegio en el contexto regional
La visita del presidente de la Nación, Mauricio Macri, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y los gabinetes nacional y bonaerense, dejó anécdotas y momentos de tensión y distensión de acuerdo al ambiente en el que se movían los funcionarios y los ojos y percepción de los actores involucrados.
En la ciudad se desplegaron casi 350 efectivos policiales. Toda la movida terminó sin detenidos ni infracciones y un reconocimiento por parte de la custodia presidencial a los responsables locales del operativo. Eso sí, llamó la atención y fue tema en las redes, los “francotiradores” apostados en los techos y puntos estratégicos de la ciudad, en virtud de la presencia de las autoridades.
También, en medio de la llegada de Macri al Palacio Municipal hubo manifestaciones de todo tipo. Mientras que un grupo de vecinos alentaba al presidente al grito de “si se puede”, otros acompañaban a los organismos de Derechos Humanos que intentaron hacer un “escrache” remarcando las políticas públicas nacionales que atentan contra el bienestar social y remarcaron hechos que consideran de represión de estado. Los videos de los reclamos se viralizaron rápidamente y llegaron incluso a los medios nacionales. El Destape web se hizo eco y contrapuso la tranquilidad con la que Macri entró a la radio de Etchepare a dar una sorpresiva entrevista y los reclamos de los vecinos identificados con la Comisión de la Memoria.
Sobre este tema fue consultado el propio intendente municipal. Miguel Fernández fue contundente: “Trenque Lauquen tiene una cultura cívica y nuestros visitantes tuvieron la sensación de que se los trató con respeto. Hay gente a la que no le gusta este gobierno, como a otros no les gustaba el anterior. Hay que tener una mirada de corto, mediano y largo plazo que nos saque del atolladero que tenemos como país después de tantos años de decadencia. Cada dos años hay elecciones y ahí hay que validar títulos y demostrar todo lo que se hizo y lo que se propone para el futuro”.
Donde todo fue alegría fue en 30 de Agosto. En la Escuela Agropecuaria no hubo lugar para reproches o quejas. Los alumnos y las autoridades se mostraron felices y aprovecharon para intercambiar opiniones con el propio presidente y la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley. Hasta convidaron merienda y Macri bebió de un vaso de lata, propio del comedor de la escuela a donde concurren alumnos de toda la región.