“Actrices, políticas, artistas, empresarias, referentes sociales… mujeres, todas, bah… no vamos a levantar la voz? Nos están matando”, escribió la periodista Marcela Ojeda en Twitter el 11 de mayo de 2015, en el que exhortó a mujeres de todos los ámbitos a levantarse contra la expresión más extrema de la violencia machista: los femicidios.

Fue en respuesta al femicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años oriunda de Santa Fe que fue asesinada a golpes por su novio, Manuel Mansilla. Apenas tres semanas después de aquel mensaje en Twitter, miles copaban las calles al grito de Ni una menos, una consigna colectiva que se instaló fuertemente en la agenda pública.
En el medio, entre el 11 de mayo y el 3 de junio, la convocatoria se consolidó mediante un documento que fue consensuado por una veintena de comunicadoras y periodistas con y sin militancia feminista previa, quienes se pusieron al hombro la logística de lo que sería la histórica primera movilización Ni una menos, lema que surgió de un encuentro que se realizó en la Biblioteca Nacional, justamente con esa consigna, y que está inspirado en un poema de Susana Chávez, una poeta mexicana que murió en 2011, víctima de femicidio.
Hoy, a pesar de aquella gesta que abrió camino a una marea feminista en el país, se registra 1 femicidio cada 31 horas, según el observatorio “Ahora que si nos ven”, que registró al menos unos 2544 muertes en manos de la violencia machista en los últimos 9 años.
Este año la convocatoria, que incluirá marchas en todo el país, estará enmarcada en varios reclamos como el repudio del lesbicidio de Barracas y el rechazo a la Ley Bases.
De acuerdo al relevamiento que realiza “Ahora que sí nos ven”, en el 85% de los femicidios el asesino pertenecía al círculo íntimo de la víctima; mientras que en el 63% de los casos tuvieron lugar en la vivienda de las víctimas.
Respecto a las medidas que tomó la víctima ante ataques previos del victimario, el informe asegura que 2 de cada 10 de las víctimas de femicidio habían realizado al menos una denuncia. Además, 1 de cada 10 víctimas tenían una medida de protección judicial.
Cabe señalar que en nuestro país existe desde 2018 la ley Brisa que implica una reparación económica a niños, niñas y adolescentes que perdieron a su madre por un femicidio.
Asimismo, el trabajo de investigación contempló el número de travesticidios y transfemicidios cometidos entre el 1 de enero del 2020 y el 30 de mayo del 2024. Respecto a estos crímenes, el informe estima que unas 31 personas travestis y trans fallecieron víctimas de la violencia de género.
INFORMACIÓN AGENCIA DIB