SERÁ AUTOCINE, PERO LA FUNCIÓN CONTINÚA: EL MONUMENTAL LE PONE PAUSA A SU HISTORIA

La pandemia de coronavirus que tocó tierra en la Argentina en marzo pasado más la larguísima cuarentena impuesta por el gobierno nacional, derivó en manifiestas y conocidas limitaciones que afectaron todos los rubros, incluidos los del entretenimiento, donde las salas de cine debieron cesar sus proyecciones, y todo indica que aún habrá que esperar por sus reaperturas

En la búsqueda de alternativas, los cinéfilos ya tienen el sucedáneo del autocine para reencontrarse con la pantalla grande, que ya se ha expandido por todo el país, con algunas experiencias regionales  y comienza a tener también su lanzamiento en el partido de Trenque Lauquen. Dos entidades, los clubes La Gloria de 30 de Agosto y Barrio Alegre, de esta ciudad, ya anuncian actividad para este mes de octubre.

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El autocine que funciona en Santa Rosa junto a la laguna Don Tomás

El autocine es una modalidad recuperada, precedida de una larga historia, como que comenzó a difundirse con gran suceso a comienzos de la década del ’30 en los Estados Unidos, y desde allí se proyectó al mundo.

Para Trenque Lauquen, es toda una novedad, ya que no se computan antecedentes. La pandemia apuró el debut del autocine aquí a más de 80 años de su estreno norteamericano, y la explicación es que por su peculiaridad garantiza protección al contagio del virus, porque quienes asisten a las funciones dentro de los vehículos tienen asegurado, ante todo, el distanciamiento social, lo cual a veces se complica en una sala convencional, además de ser desaconsejada por los infectólogos, por tratarse de un ambiente cerrado.

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Escena de Cinema Paradiso, una declaración de amor al cine

El séptimo arte, como se lo reconoce ubicándolo detrás de la arquitectura, la escultura, la pintura, la música, la literatura y la danza, tiene quizá su película más emblemática en “Cinema Paradiso”, ganadora de varios premios, entre ellos, el valioso “Oscar”. Este film italiano de 1988 configura un retrato entre dramático y sentimental que en la percepción de los cronistas más destacados del género obra como el mayor homenaje al cine que jamás se haya rodado desde que los hermanos Lumiére proyectaron en Lyon (Francia) en 1895 la primera película conocida.

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La sala donde se proyectó la primera película en Francia

Desde entonces, las salas de exhibición pasaron por diferentes períodos, que en principio fue el de la multiplicación, y en otros el de achicamiento, que castigó, por ejemplo, a la calle Lavalle de la Capital Federal, célebremente conocida como la de los cines por agrupar a la mayor cantidad de ellos, y que hoy es una pálida imagen por el cierre de la mayoría.

También obligó a la reconversión de otros. Grandes recintos que albergaban a más de un millar de espectadores fueron reducidos en o tres o cuatro espacios, comercialmente más redituable, ya que ofrece la posibilidad de proyectar varias películas.

HACE 83 AÑOS
En Trenque Lauquen, sin embargo, el viejo Cine Monumental, inaugurado en 1937, permanece casi inalterable, pese a los 83 años transcurridos, con algunas modificaciones como la ampliación de su pantalla cuando a fines de la década del ’50 se incorporó el cinemascope, un sistema de proyección que aumentaba la imagen, y más acá en el tiempo la reparación integral de su techo.

Últimamente, con el auxilio del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) que le proporcionó algunas herramientas tecnológicas ya se ofrecían films en el moderno 3D, con su visión tridimensional, estrenos en simultáneo con la Capital Federal, y se había iniciado una etapa de renovación de las antiguas butacas, tapizando los rígidos asientos de madera mientras seguían girando como única alternativa de aire acondicionado los viejos y enormes ventiladores.

El cine, hoy pertenece al Club Deportivo Barrio Alegre, cuando se adelantó con su compra a otros actores inmobiliarios que preveían otro destino, y así la ciudad puede conservar una sala que muchas localidades como la nuestra fueron perdiendo.

Pero la historia tuvo su origen en la idea del joven Aurelio Zurro. Tenía sólo 29 años y como solía decir, emprendió el desafío “con ayuda de la familia, un préstamo y bastante coraje”, aunque el cine le venía de herencia. Por entonces, Antonio, su padre, ya era un importante empresario del rubro en Pehuajó donde regenteaba el Teatro Español y el Cine Bar Zanni, un gran salón con pantalla y mozos que acercaban a las mesas lo que los espectadores pedían para consumir.

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Aurelio Zurro, de joven, cuando construyó el Monumental

Zurro hizo demoler dos propiedades que había adquirido en la calle 9 de Julio, a metros de la avenida Villegas, y sobre esos restos comenzó a construir basado en un proyecto que le había encargado al ingeniero bahiense Guillermo Martín, que cada tanto recalaba en Trenque Lauquen por estar vinculado profesionalmente con la aseguradora “La Primera”. La ejecución quedó en manos en Carlos Racchi, histórico constructor de la época.

ORIGEN DEL NOMBRE
Concluir la obra llevó algo más de un año, cuando quedó lista para ser inaugurada en septiembre de 1937, con sus 1300 comodidades, distribuidas en una planta inferior y otra superior. Zurro eligió con precisión el día 10. Tenía sus motivos: se cumplían 20 años de su llegada al país desde España, después que su familia optara, como tantos inmigrantes, por esta tierra, y además se celebraba un año más del matrimonio de sus padres.

Poco antes de esa inauguración, con un amigo recorrió la obra, que al verla exclamó con asombro:
— ¡Pero ché Aurelio, esta es una obra monumental!
Zurro lo miró y encontró allí la palabra que buscaba para bautizar el inminente nacimiento

— Tenés razón, le acabás de dar el nombre al cine, se va a llamar Monumental.

Ese día, con la sala colmada, la figura del actor norteamericano James Stewart monopolizaba las dramáticas escenas del “Séptimo cielo”, la película que inauguró la pantalla del cine.

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Afiche de la película que inauguró la pantalla del cine local

El público concurría entonces masivamente, tal es así que la cartelera se modificaba diariamente, y hasta se ofrecían dos funciones, vermouth y noche. Pero las que convocaban la mayor cantidad de espectadores eran los estrenos nacionales, y dentro de estos, aquellos que tenían como protagonista central a Luis Sandrini. También desfilaron músicos, obras de teatro, y otras expresiones artísticas y comunitarias.

Finalmente Zurro decidió venderlo inclinándose por la oferta que le había acercado Barrio Alegre, convencido que allí estaba la continuidad de su obra, iniciada hacía más de medio siglo.

El 31 de agosto de 1991 era Kevin Costner, esta vez, el actor que ocuparía la pantalla del Monumental en el rol de “Robin Hood” para reinaugurar la sala y que siguiera rodando su historia, ahora pausada por la pandemia.