TARJETAS DE CRÉDITO: SALVAVIDAS CON POCO AIRE

Un análisis en base a los resultados de una encuesta realizada por Giacobbe & Asociados muestra cómo las familias usaron el recurso para financiarse y qué tanto margen queda para seguir metiendo mano al “plástico”

Escribe: Jorge Giacobbe (Padre)*

giacobbe

Resulta lógico pensar que las tarjetas de crédito han jugado un papel importantísimo durante esta prolongadísima cuarentena generadora de reclusión domiciliaria y ausencia o disminución de ingresos por imposibilidad laboral. Y creemos razonable reparar en este aspecto de la realidad vista la posibilidad de que, al menos en los grandes centros urbanos, las restricciones continúen.

Si lo analizamos globalmente, el 61 % de los aquí consultados dicen poseer tarjetas.

Según lo declarado, en la punta social con ingresos mensuales menores a $ 20.000 tiene tarjeta el 38%, mientras que en el otro extremo, entre aquellos con ingresos mensuales mayores a $130.000 tienen tarjeta el 97%.

Veamos ahora, tras 120 días de confinamiento y ausencia o disminución de ingresos, en qué situación se encuentran quiénes poseen tarjetas, dejando abierta la discusión sobre las razones por las cuales casi 40 de cada 100 argentinos no cuentan con esta herramienta.

tarjetas de credito foto

El 60% de las personas con ingresos menores a $ 20.000 mensuales dicen que agotaron totalmente el límite de compras de sus tarjetas.

En el otro extremo, entre las personas con ingresos mayores a $ 130.000 agotó su límite solo el 7%. Y, ¿qué pasa en los segmentos de ingresos intermedios a los ya mencionados? Entre las personas con ingresos de entre $ 20.000 y 30.000 agotó su limite el 43%.

Obviamente, entre los encuestados de menores ingresos que ya agotaron los límites de compra de sus tarjetas de crédito debe haber quienes tienen trabajo, permanente o eventual, y quienes no lo tienen.

Centramos la atención en estos últimos, sin ingresos, o con ingresos disminuidos, sin tarjeta de compras y quizá obligados a una restricción circulatoria o laboral más prolongada aún. Están dadas las condiciones para la desesperación por sobrevivir. Como advirtiera el joven dirigente Juan Grabois hace un par de meses: “cuidado, la mecha es corta”.

* Director de Giacobbe & Asociados