VAUQUITA: ENTRE LAS GOLOSINAS PYMES QUE SOBREVIVEN A LA CRISIS Y SIGUE SIENDO DE LAS PREFERIDAS

La tableta de dulce de leche que nació en Trenque Lauquen en el seno de la familia Vidal ahora es producida por la pyme La Dolce. Está ubicada al nivel de Guaymallén, Fantoche o Pitusas en el mercado local

A contramano del proceso de concentración que viven la mayoría de las industrias de consumo masivo, el sector de las golosinas es uno de los pocos en los que las empresas medianas y pequeñas le encontraron la vuelta para sobrevivir y en muchos casos competir de igual a igual con las multinacionales.

La caída en la demanda golpeó fuerte en las empresas del rubro. Sin embargo, también existen otras de menor emvergadura, como Guaymallén, Vauquita,Fantoche o Pitusas, que pese a la crisis también les siguen presentando batalla a Mondelez y Arcor, los dos grandes jugadores del rubro.

Estas pymes de las golosinas comparten varios puntos. En la mayoría de los casos se trata de empresas familiares, herederas del espíritu de los fundadores. El segundo punto es su preocupación por cuidar la esencia del producto, aun a costa de tener que sacrificar márgenes de rentabilidad.

VAUQUITA

Llamativamente, la mayoría de estas firmas comparten una misma ubicación. Apenas unas cuadras separan las fábricas y depósitos en el barrio de Mataderos, que por una combinación de factores geográficos, históricos y económicos ya se posicionó como una suerte de Silicon Valley de las golosinas.

 

Vauquita

  • Fórmula. La firma de Trenque Lauquen cambió de dueños, pero no perdió su esencia. 

Vauquita nació en la ciudad de Trenque Lauquen, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, y de la mano de su tradicional tableta de dulce de leche logró sobrevivir a varios cambios de manos. La firma fue fundada por la familia Vidal y hoy está controlada por La Dolce, uno de los mayores distribuidores de golosinas del mercado argentino. Desde su base de operaciones en Mataderos, La Dolce también sumó otras marcas, como DRF, Dorin’s y Punch.

 

NOTA DE Alfredo Sainz para LA NACIÓN