EL ADN TRENQUELAUQUENSE A PLENO EN LA LAGUNA: COMPROMISO, SOLIDARIDAD Y CAPACIDAD DE SERVICIO

La triste y angustiante desaparición del joven pescador berutense, Nicolás Peñaloza, puso a prueba el ADN que identifica al vecino de Trenque Lauquen y nuevamente no falló: el compromiso y sacrificio demostrado por los voluntarios que rastrillaron por amor al prójimo y solo esperando una buena noticia a cambio; la solidaridad de aquellos que se quedaron en la costa para contener, ayudar y orientar a la familia del pescador que atraviesa su momento más doloroso y angustiante; y la capacidad de servicio de todos los que acercaron donaciones para atender las necesidades más urgentes del verdadero “ejército” que salió a rastrillar desde las 8:00 hasta las 20:30, en una jornada sin cesar.

Ese es el verdadero ADN trenquelauquense que ya superó varias pruebas a lo largo de su historia y demostró que en la unidad está la fuerza del bien, tal vez una idea cimentada en los orígenes de estos pagos que siempre vuelve a surgir indemne en las horas más inciertas.

Ese es el verdadero ADN trenquelauquense que no se agota porque en el sacrificio está la ayuda al que lo necesita y no mira para otro lado cuando hay que tender la mano, sin horarios y sin temores.

De tanta ayuda, tanto calor humano, tanto amor compartido de nutre la búsqueda que encaran decenas de efectivos, voluntarios y vecinos que se multiplican por cielo, aire y tierra.

Fue tanta la colaboración con alimentos, dinero y predisposición humanitaria que las autoridades solicitaron a los vecinos que por ahora guarden su esfuerzo para las próximas horas y anunciaron que para una mejor organización, el grupo de trabajo que encabeza la coordinación estará requiriendo lo necesario en adelante.

Ese es el verdadero ADN trenquelauquense que hoy nuevamente vuelve a mostrar orgulloso y vital su identidad con esa enorme capacidad de ayudar, acompañar, sumar sin distinciones ni celos ni protagonismos ni egoísmos, y no pierde las esperanzas…

nicolas peñaloza