HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO, EL DOCTOR

La estampa de Jorge Alberto Barracchia se contempla sobre el horizonte del pensamiento y la idiosincrasia colectiva de Trenque Lauquen como una figura con un halo de divinidad dibujando una silueta que destaca una sonrisa pícara, acentuando una mirada alegre pero furtiva y sagaz, con una mano alzada sosteniendo el “Manuel del Intendente de la Acción y el Coraje a Prueba de Imposibles”, y con la otra mano, extendida hacia abajo, sosteniendo firme un bisturí certero y preciso que reivindica su amor por la medicina y su pasión por la Salud Pública.

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Ese genio indiscutido que fue 5 veces el jefe comunal de un distrito al que revolucionó inoculando en su gente la cultura del esfuerzo demostrado en su capacidad de trabajo diario, sin descanso, y concretando hitos que llevaron a Trenque Lauquen al Olimpo de los pueblos admirados y elogiados del interior bonaerense, algo que le garantizó un crecimiento permanente y lo instaló en lo más alto del podio de los distritos de una amplia región.

En tres informes individuales pero complementarios, DataTrenque recrea esos dos símbolos que sostiene “El Gordo” en cada mano: la revolución de la Salud Pública; y sus momentos ejerciendo como médico y también siendo paciente en distintos tramos de su vida, la más trágica sobre el final.

Pasaron hoy 10 años de aquel fatídico día de su fallecimiento, en el estacionamiento del Palacio Municipal a donde llegó dolorido del pecho y apurado para ir rápido en su auto al Hospital Municipal. Su muerte en ese lugar, en el ejercicio de su quinto mandato como jefe comunal, explica en sí mismo la vida y la obra del más grande de todos los políticos que tuvo Trenque Lauquen en su historia moderna.

BARRACCHIA, EL DOCTOR

Jorge Alberto Barracchia recibió el diploma de médico en el año 1970. Egresado de la Universidad Nacional de La Plata había logrado terminar la carrera de grado gracias a un enorme esfuerzo económico y por el empujón inicial que le había dado el doctor Enrique “Chueco” Vilbazo, quien le tramitó una beca municipal para que pudiera dejar Trenque Lauquen y viajar a La Plata para vivir y estudiar la carrera que abrazaría luego con pasión y suma curiosidad.

Vilbazo ya notaba especiales dotes en aquel joven e inquieto Jorge Barracchia. Al terminar el secundario se recibió con dos títulos: bachiller y magisterio. Y para completar su currículum había realizado el curso de enfermería, título que llevó bajo el brazo a La Plata antes de iniciar la carrera de Medicina. Ya era un fenómeno de adolescente. Y el “Chueco” lo sabía.

Para 1970, y con el título universitario, Barracchia viajó a Mar del Plata para hacer su Residencia en cirugía en el entonces Hospital Regional. Fue un año intenso: conocería a quien sería su mentor, se forjaría como cirujano decidido y resuelto, y también iniciaría una relación con la mujer con quien se casaría y tendría 3 hijos, María de los Ángeles Borzone.

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Barracchia con 22 años, el primero de la derecha

En Mar del Plata, Barracchia fue “adoptado” por una eminencia de la cirugía, el doctor Loge, quien lo llamó “espíritu inquieto” por su enorme capacidad de absorber conocimientos, su contracción al trabajo y su coraje para desarrollar nuevas prácticas sobre lo ya conocido.

A los 22 años, Barracchia trabajaba casi todo el día entre sus horas en el Hospital Regional como cirujano y los turnos que cubría en una sala de Salud en la zona del Puerto donde hacía las veces de médico generalista y atendía todo tipo de casos.

“Trabajaba como loco, y nos veíamos muy poco”, cuenta María de los Ángeles Borzone a DataTrenque para este informe especial.

En ese año también trazó un lazo con un colega que sería para siempre un amigo: el anestesista Carlos Masías.

“Estaban haciendo las cirugías y preguntaba todo, quería saber cada cosa y por qué así y no de otra manera, se preocupaba por todo y aprendía del trabajo de cada integrante del equipo”, recuerda la esposa de Barracchia.

Pero a pesar de las horas, la paga no era buena. Entonces, con pocos billetes ahorrados, para 1971 Jorge y María de los Ángeles se mudaron a Trenque Lauquen. Primero alquilaron una casa sobre la calle Teniente General Uriburu al 400, distante a unos metros de la actual casa de la familia.

En ese domicilio montó un consultorio particular al tiempo que intentaba insertarse en el selecto círculo de médicos de Trenque Lauquen como especialista en cirugía.

“Fue difícil, al principio hacía de todo, atendía a todo tipo de pacientes, hasta hacía ginecología”, describe María de los Ángeles.

Sus primeros pasos como cirujano fueron en la Clínica, donde se abrió camino entre los renombrados de la época: Juan Carlos Zabala y Bruno Baldassarre. En el Hospital estuvo poco tiempo hasta que finalmente pudo ingresar como accionista a la Clínica y ya iniciar su desarrollo profesional con mayor solidez.

No fue fácil, pero Jorge Barracchia sabía lo que quería y cómo hacerlo.

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Norberto “Tochi” Rosa, pediatra, amigo de Barracchia

Su ladero de aquellos primeros pasos como médico en Trenque Lauquen fue Norberto “Tochi” Rosa, el hombre que, vaya paradoja, lo acompañó, incondicional, como primer candidato a concejal en la lista que lo llevó a sentarse por última vez en el sillón del “mandatario”, en Villegas 555.

En esos primeros pasos, El Gordo impuso su sello y cambió toda una tradición en el corte que hacían los cirujanos en las intervenciones de cesárea. Hasta Barracchia se hacía un extenso corte vertical que requería luego varios puntos de sutura y una gran marca en el cuerpo de las mamás. Con Barracchia se impuso un pequeño corte horizontal que resolvía la misma situación con una nueva técnica. Tenía menos de 30 años de edad y ya estaba revolucionando a Trenque Lauquen. 

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Imagen ilustrativa

“Las cesáreas las hacía rapidísimo, y con un corte horizontal chiquito que era muy distinto al corte vertical y grande que se conocía hasta entonces en Trenque Lauquen”, recuerda su esposa. Y agrega una anécdota: “Un día habíamos quedado con Chela y Tochi de ir al cine y les avisan de una cesárea, ellos nos dicen que vayamos que nos alcanzaban ni bien terminaran, se fueron los dos a la Clínica y estaban en el cine para cuando recién empezó la película”.

Su devoción por su trabajo fue tan grande que, ya con hijos, “estuvimos 4 días con las valijas armadas esperando que tuviera tiempo para poder salir de vacaciones, hasta que finalmente se desocupó y salimos de viaje”, rememora María de los Ángeles.

De aquella época de cirujano, antes de incursionar en la política, el cardiólogo Raúl Delamata destaca a Barracchia como un “trabajador compulsivo, con una enorme capacidad de acción”.

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Imagen de archivo. Ilustrativa

“En el quirófano hacía de cirujano y de anestesista al mismo tiempo, era una persona que sabía hacer todo”, explica Delamata. Y aporta una anécdota que revela esa capacidad pero también la audacia y el coraje: “Un día en la Clínica llega un paciente con una herida de arma blanca, inconsciente, con una lesión cardíaca. Había que operarlo así que pido un cirujano y un anestesista y llega Jorge. En esa época no había Unidad de Terapia Intensiva. Barracchia hizo una toracotomía y vio el corazón envuelto en un coágulo de sangre con un taponamiento cardíaco. Había que sacar el coágulo y no podíamos hacerlo con un corazón extra corpóreo porque no teníamos esa tecnología. El Gordo lo encaró, le puso tres puntos en una aurícula, dejó de sangrar, el corazón nunca dejó de latir y le salvó la vida. Luego armamos una especie de Terapia Intensiva en una sala común con aparatos que fuimos sacando de todas las áreas y el paciente se recuperó y vivió muchísimos años”.

Para Delamata, Barracchia como cirujano fue un combo perfecto de notables conocimientos adquiridos y un “coraje a prueba de todo, para él no había imposibles”.

Esa pasión la vivieron sus hijos en casa, tanto que Cecilia, su única hija mujer, durante muchos años insistió con estudiar medicina para ser cirujana. Pero Jorge la desalentó cada vez que pudo porque sabía que requería de mucho tiempo dedicado a la actividad y un desgaste enorme que la dejaría sin poder disfrutar de su familia. Finalmente, Cecilia estudió para bioquímica y hoy ejerce en Trenque Lauquen.

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Siendo intendente siguió ejerciendo la medicina durante un tiempo, hasta que realmente se dio cuenta que no podía seguir los post operatorios de sus pacientes y abandonó la práctica profesional para dedicarse a la gestión y a la política… Pero esa ya es otra historia…

HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO, EL PACIENTE

HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO Y LA OBSESIÓN POR LA SALUD PÚBLICA