HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO Y LA OBSESIÓN POR LA SALUD PÚBLICA

La figura de Jorge Alberto Barracchia, esa que aparece en el imaginario colectivo y que venimos revelando en una serie de informes especiales en DataTrenque a 10 años de su fallecimiento, dibuja al hombre que fuera elevado al rango de prócer con una mano alzada sosteniendo el “Manuel del Intendente de la Acción y el Coraje a Prueba de Imposibles”, y con la otra mano, extendida hacia abajo, sosteniendo firme un bisturí certero y preciso que reivindica su amor por la medicina y su pasión por la Salud Pública.

Inauguración de Centro de Salud Mental Angela Laccopola

La revolución de la Salud Pública no es mito y no es menos que revolución: es una realidad que se plasmó durante años con una serie de políticas públicas activas que tuvieron como premisa dos cuestiones: brindar salud de calidad para todos los vecinos desde el Estado Municipal y lograr esa prestación de servicios al menor costo posible. Esto claro no sin los dolores de cabeza que le puede traer a cualquiera los enfrentamientos con ciertas corporaciones.

“Vos ibas con una idea, te decía que se la contaras y la segunda pregunta que te hacía era: ¿y la plata dónde está? ¿Esto quién lo paga?, y muchos de sus enormes logros en salud tienen que ver con esta premisa de lograr servicios de calidad y a costos posibles para un municipio”, confiesa el cardiólogo Raúl Delamata, quien vivió ese cambio histórico y recordó hechos y anécdotas para este informe de DataTrenque.

El Gordo lo materializó. Paso a paso. Idea y realidad. Fue tan enorme su compromiso con la salud pública, dejó una huella tan profunda, que sirvió para que todos sus sucesores continuaran el camino… Sin desviarse.

Médico de profesión, especialista en cirugía, dejó la actividad cuando se dio cuenta que siendo intendente no podía seguir a sus pacientes en los post operatorios. Y dedicó su vida entera a la gestión pública. En 5 mandatos como jefe comunal, cada uno con sus características particulares adaptadas a los contextos, sirvieron para transformar a Trenque Lauquen. Y en la salud se ve esa transformación, esa revolución.

BARRACCHIA, LA OBSESIÓN POR LA SALUD PÚBLICA

Los dos primeros años del primer mandato de Jorge Alberto Barracchia fueron muy duros, con inundaciones mediante y una caja muy flaca poco pudo hacer, incluso hasta perdió la elección de medio término y el peronismo dominó el HCD. Pero desde 1990 en adelante, y con la economía acomodada tras el descalabro de la hiperinflación, comenzaron los “hits” de la gestión.

El distrito comenzó a cambiar su rostro con cordón cuneta, asfalto, cloacas, agua corriente, iluminación, nuevos espacios verdes… Y un servicio de salud que marcó un rumbo e hizo historia.

Trenque Lauquen fue gracias al Gordo Barracchia el primer distrito del país en contar con una planta de producción de oxígeno estatal propia para los pacientes internados en el Hospital que requirieran intubación. Comenzó brindando oxígeno para 4 respiradores.

En el Laboratorio Municipal con el por entonces gobernador Eduardo Duhalde

También la revolución de la salud pública del Barracchia a prueba de imposibles pasó por la fabricación de medicamentos a nivel local, con su propia planta y la Farmacia que los distribuía entre los pacientes. El Hospital compraba las drogas y armaba sus propias sustancias y comprimidos. Incluso el propio intendente se ocupaba de aquella faena novedosa que había encargado a un médico militar amigo suyo y quien aceptó el desafío y echó a funcionar algo que era toda una invención. En esa época los recursos eran escasos y los laboratorios no hacían precio especial a las Comunas, así que hubo que empezar a fabricar a nivel local para abaratar costos y cumplir con la atención al paciente.

Tuvo la visión para crear el OSMU. La Obra Social Municipal concebido para un Hospital moderno que ensamblaba la obra social a un sistema de salud de excelencia, capaz de hacer convenios de derivaciones con la Fundación Favaloro, es decir con proyección de traslados a la alta complejidad. Y todo con el carnet del OSMU, que era un papel adhesivo con los datos del afiliado pegado sobre un recorte de una radiografía en desuso que podía entrar tranquilamente en un recoveco de una billetera.

“La obra de la Maternidad del Hospital la había adjudicado la Provincia a una empresa privada, y habían traído una máquina que revocaba que era como de última generación. Era una barbaridad. Pero la máquina se rompió y la obra empezó a verse demorada. El Gordo preguntó por qué no avanzaba y le dijeron que se había roto la máquina que revocaba. El Gordo se mandó para la obra, y se puso a toquetearla hasta que la hizo andar de nuevo. Cuando llegó el capataz y lo vio a Barracchia en la máquina preguntó si era el ingeniero que venía a repararla y le dijeron: “no… el señor es médico, es el intendente”, rememora Raúl Delamata una de tantas anécdotas del Gordo en plena gestión.

También fue quien implementó los servicios de hemodinamia y cardiología.

Además, erigió la primera Unidad de Terapia Intensiva a nivel estatal, algo que no se había visto en toda la provincia. Tenía experiencia previa de haber montado como cirujano algo similar en la Clínica con monitores y aparatos tomados de distintas áreas que finalmente el sector privado no pudo solventar y se cerró.

En aquella época no había tantos médicos para brindar un servicio full time por lo que los especialistas hacían guardias pasivas y acudían al hospital a todas las emergencias. Raúl Delamata, Miguel Fernández, Marcelo Bassino, Oscar Aristimuño, el “Negro” Alonso y César García, fueron los especialistas, jóvenes, de esa primera UTI.

La actual Terapia es la original, y el proyecto de la actual gestión municipal a cargo de uno de los médicos que debutó en esa UTI de vanguardia, Miguel Fernández, es armar un nuevo servicio en el primer piso del edificio ya construido de la Nueva Guardia, con idea de tenerlo en un tiempo muy cercano.

Las gestiones de Barracchia tuvieron altos porcentajes históricos de vacunación en la población distrital, cercanos al 90%. Un fuerte impacto de las políticas sanitarias que demuestran otro hecho revolucionario.

Sumado a eso la concepción de la atención primaria de la salud como un hecho visionario que se puso en práctica servicios en Beruti y los parajes rurales, y con la Sala de Salud del Barrio Indio Trompa, que luego se multiplicarían en su último mandato por distintos barrios y ampliarían sus servicios con atención también en temas educativos y deportivos, con un perfil amplio de contención social y sanitario en territorio.

Barracchia fue un pionero y su plan de Salud pública, que se ejecutó por pasos hasta su quinto mandato, fue un hito que salvó vidas, dio mejor calidad de vida, previno enfermedades, garantizó y multiplicó derechos. Era la vanguardia para cuidar a la comunidad y asegurar que se pudiera continuar en el tiempo con políticas que eran aplicables desde lo técnico y lo económico.

Esa pasión por su profesión, ese médico cirujano que no pudo seguir ejerciendo porque no le daban los tiempos para estar en el consultorio, el quirófano, el despacho y las obras, puso todas sus energías y frondosos conocimientos en un sistema de salud ejemplar, reconocido, respetado y que sirvió para que ningún intendente que lo siguió o que vendrá pueda esquivar el compromiso con un sistema que, por propia definición en su génesis, está obligado a mejorar todos los días, con recursos, servicios, profesionales, logística, materiales y tecnología para beneficio de toda la población.

 

HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO, EL DOCTOR

HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO, EL PACIENTE