HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO, EL PACIENTE

Jorge Alberto Barracchia se recibió de médico en la Universidad Nacional de La Plata en 1970 y se especializó en cirugía haciendo su residencia en Mar del Plata, donde absorbió conocimientos de su maestro y mentor, el doctor Loge, quien lo bautizara con el mote de “espíritu inquieto”.

JAB operando

Ese espíritu preocupado por conocer el por qué todas las técnicas, capaz de estudiar largas horas y adquirir conocimientos sin límites se complementaba a la perfección con esa personalidad arrolladora, convincente, decidida, hacedora que desafiaba al sistema al poner bajo sospecha cada verdad y revolucionar todo lo que tocaba.

“No solo era su conocimiento, era también ese coraje a prueba de todo, para él no había imposibles”, lo describe el médico cardiólogo Raúl Delamata quien fuera su compañero en los primeros pasos en los quirófanos de Trenque Lauquen y luego su médico cuando comenzó a deteriorarse la salud física de “El Gordo”.

Esa misma enorme capacidad que tuvo como médico, luego la trasladó a la política y finalmente la mostró en su rol como paciente, en el último tramo de su vida.

“Era un paciente obeso e hipertenso que no hacía mucho caso”, recuerda Delamata para este informe especial de DataTrenque. Alguna vez padeció “la gota” a causa de los desórdenes alimenticios, pero igual iba a trabajar de ojotas.

Luego sufrió un pequeño accidente hisquémico cerebral transitorio y finalmente una insuficiencia renal que lo obligó a hacer diálisis, hasta el último día de su vida.

SALVAVIDAS

“Como paciente era desobediente, no hacía mucho caso a las indicaciones de los médicos”, revela su esposa, María de los Ángeles Borzone a DataTrenque.

En eso coinciden sus últimos doctores: Raúl Delamata y Miguel Fernández, actual intendente de Trenque Lauquen.

“Era un paciente difícil”, confirma Delamata. Y subraya: “Al tener conocimientos luchaba en su interior con lo que sabía que tenía que hacer y su fuerza de trabajo que era lo que finalmente terminaba predominando”.

De hecho, el día que sufrió el accidente hisquémico cerebral transitorio siguió trabajando todo el día en el despacho.

“Hay que destacar que era un hombre de acción, capaz de aprender mucho y con un coraje inquebrantable”, asegura el doctor Delamata.

conferencia

En el mismo sentido opina el último médico que atendió a Barracchia. Para el doctor Miguel Fernández, “era difícil por lo que representaba, era como tratar y darle instrucciones a Maradona”.

“En el inicio del tratamiento, se decide intentar con una diálisis peritoneal por las características del paciente, y lo derivo a Capital Federal porque nosotros en el CENU teníamos poca experiencia de ese tipo de técnicas”, repasa Fernández. Y sigue: “Después de verlo, el médico que era Roberto Barone me dice que no sabe si va a funcionar y le preguntó si era por sus características físicas que no se iba a poder adaptar y me dice: “no, no es eso, es que es muy creativo, ya de arranque quería cambiar la técnica, y son pasos que todos tienen que ser consecutivos, no se puede cambiar nada, no hay nada que inventar”.

Finalmente, Barracchia inició ese tratamiento pero en una salida a pescar se le contaminó el catéter y terminó pasando a la técnica de diálisis que primero intentó hacerla en una habitación de su casa para no tener que viajar a Capital Federal pero a pesar de todo su entusiasmo no pudo con la logística que requiere el tratamiento y acomodó sus horarios para ir al servicio del CENU en Trenque Lauquen, ubicado a dos cuadras de su vivienda y a mitad de camino de su casa a la Municipalidad, donde ejercía su quinto mandato como jefe comunal.

JAB solo

“Un tipo normal se toma licencia en su trabajo porque es muy agotador hacer diálisis pero él siguió ejerciendo la intendencia”, comenta Fernández. Y María de los Ángeles recuerda: “Se iba al CENU con las carpetas, los teléfonos, leía firmaba expedientes, hacía gestiones, todo mientras estaba sentado en la máquina dializándose”.

Tan robusto era su espíritu y tanta garra le ponía, que se recuerda el día que luego de 4 largas horas en diálisis apareció solo manejando su auto en una plaza barrial, atrasado apenas unos minutos, para el acto de inauguración y dio un discurso ante todos los presentes y para los medios de comunicación.

“A veces salía del CENU a la municipalidad en lugar de venir a descansar a casa, andaba todo el día, no paraba”, retoma María de los Ángeles.

Siempre fue ese Gordo auténtico, aquel médico recién recibido de los 22 años metido entre los cirujanos de Mar del Plata preguntando todo e imponiendo luego en Trenque Lauquen un nuevo corte en las operaciones de cesárea entre otras formidables novedades que implementó, y este de los 63 años paciente “creativo” capaz de desafiar las técnicas tradicionales y de ir siempre más allá del límite que cualquier terrícola podría tolerar… Audaz, corajudo, valiente y con convicciones: su personalidad, su vida, su gestión… Y esa pasión que lo llevó a revolucionar el sistema de Salud Pública de Trenque Lauquen para llevarlo a la vanguardia… Pero esa ya es otra historia…

HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO Y LA OBSESIÓN POR LA SALUD PÚBLICA

HOY… A 10 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE JORGE ALBERTO BARRACCHIA… EL GORDO, EL DOCTOR