UN MOMENTO ÚNICO Y ESPERADO: SERÁN ORDENADOS SACERDOTES DOS JÓVENES DE TRENQUE LAUQUEN Y GENERAL VILLEGAS

Tienen 27 y 28 años, los dos se volcaron por el estudio de carreras de Ingeniería cuando terminaron el Colegio Secundario hasta que, cada uno a su manera, sintieron el llamado de Dios para convertirse en pastores de su Iglesia. Se criaron sin conocerse de chicos en ciudades de la misma región: Nacho en Trenque Lauquen y Matías en General Villegas, aunque ahora lo vemos en la Parroquia y las Capillas de Trenque Lauquen porque fue destinado a acompañar al Párroco Juan Pellegrino en nuestra ciudad.

Nacho y Matías ven en la figura del cura Brochero un gran referente por su entrega pastoral, su preocupación social, y su vida espiritual profunda. Uno es fanático del fútbol, el otro no tanto…

Los diáconos Ignacio “Nacho” Medina y Matías Micucci serán ordenados sacerdotes el lunes 21 de noviembre en Trenque Lauquen y el sábado 26 en General Villegas, respectivamente, y la Diócesis de 9 de Julio vive una verdadera fiesta.

“Las grandes referencias en mi vida son la Virgen Nuestra Señora de los Dolores, San Ignacio de Loyola y el cura Brochero”, cuenta, inspirador, Nacho. Y subraya que “son las grandes luces que me han iluminado el camino”. Matías comparte: “La figura del cura Brochero es para mí un gran referente por su entrega pastoral, su preocupación social, y su vida espiritual profunda”.

El diácono Ignacio revela en contacto con DataTrenque que el momento de la ordenación sacerdotal lo vive como una “unión a Jesús Buen Pastor Crucificado, que entrega la vida por sus ovejas. Lo siento como una entrega disponible para Dios para su pueblo”.

Mientras que el joven Matías Micucci, a medida que se acerca la fecha, asegura experimentar “un momento trascendental en mi vida. Siento que Dios me llama para esto y yo elijo responderle, consciente de mi debilidad, pero confiado en su Gracia”. Y continúa: “Es para mí el comienzo de una misión muy grande y estoy muy contento de que muchos seres queridos, familiares y amigos, vayan a estar acompañándome, algunos presencialmente y otros con su oración y afecto”.

A los dos los invitamos a pensar en el futuro, o por lo menos en lo que sienten como vocación en adelante dentro de la misión que Jesús les está encomendando. Ignacio explica que “por el momento no tengo una misión particular diocesano, más que la actividad en la parroquia San Anselmo de Pehuajó, que estoy colaborando en Caritas, jóvenes y capillas. Me siento muy cómodo en la Catequesis, en caritas y con los enfermos”. Y Matías dice que “personalmente, disfruto el acompañamiento de jóvenes, la catequesis. Pero creo que el carisma de un sacerdote diocesano es muy amplio y debe estar dispuesto a acompañar cualquier realidad que se presente en la Parroquia”.

SUS FAMILIAS

Matías Micucci tiene 27 años, es nacido en Bahía Blanca pero creció en General Villegas. Es el hijo mayor de los 4 hermanos del matrimonio de Fabiana y Martín, le siguen Franco, Sofía y Guido. Sus estudios en Primaria y Secundaria lo realizó en el Colegio María Inmaculada de General Villegas.

Ignacio Medina tiene 28 años, hijo de Patricia Baretta y Marcelo Medina, y hermano de Bruno y Rocío Medina.

Nacido en Trenque Lauquen, hizo el Jardín en el 901, y luego la Primaria en la Escuela Nº1, pasó de 7mo a 9no por la Escuela Técnica, terminó el Polimodal en el Nacional. Pero sus recuerdos más imborrables están en el Canario, es fan. “Desde infantiles hasta inferiores vestí la camiseta de Monumental, club del cual soy hincha, y que cuando puedo voy a ver jugar. Actualmente mi hermano Bruno forma parte del cuerpo técnico”, cuenta con orgullo y sentimiento.

EL LLAMADO DE DIOS

“La vocación surge a partir de irme a estudiar Ingeniería Química a La Plata, allí quizás un poco por estar lejos de la familia, buscando un lugar donde sentirse en casa”, empieza contando Nacho.

A pocas horas de convertirse en sacerdote recuerda que “iba a la Parroquia San Ponciano a rezar, un día a la salida de Misa, un religioso (Hermano Juan de Miles Christi) me invita participar del grupo universitario. En este grupo comienzo a conocer más a Jesús, y me animo a realizar los ejercicios ignacianos, en este retiro escucho la voz de Dios que me pregunta ¿Qué quiero ser? Con la compañía de un director espiritual sigo buscando una respuesta a esta pregunta. Luego voy a misionar con el grupo, y sigo muy entusiasmado. Pero creo que el día que me di cuenta que quería ser sacerdote y que para esto me llamaba Jesús, fue un día que estaba sentando en el último banco de la Iglesia pensando en irme a confesar, pero me costaba dar el paso, porque tenía un gran peso sobre la espalda”.

“Finalmente me animé y fui al confesonario, allí sentí la misericordia de Dios, y que también Dios quería que entregue su perdón. Le cuento esto a mi director espiritual y comienzo a discernir ¿en dónde quería ser sacerdote? Para lo que el segundo año de facultad decido dejar la facultad para ser sacerdote diocesano”, detalla trayendo al presente un momento bisagra para su vida y que ahora tendrá un instante central con la ordenación sacerdotal.

Por su lado, Matías rememoró que su “vocación surgió estando en el grupo misionero de jóvenes de mi parroquia. Siempre quise que mi vida estuviera iluminada con la presencia de Dios. Cada vez que leía o escuchaba en la Palabra de Dios uno de esos relatos de los llamados a los apóstoles o a los profetas sentía que Dios me pedía algo, pero no creía que fuera el sacerdocio. Me llevó tiempo entender por dónde Dios me quería llevar”.

“En 2013, tuve una experiencia particular. Fue un viaje a Rio de Janeiro para la Jornada Mundial de la Juventud, escuché a algunos seminaristas hablando y contando de su proceso vocacional. Le pedí a Dios que me indicara si esa era su voluntad para mi vida. Al día siguiente en Misa, tuve una fuerte intuición de que Dios me pedía que fuera sacerdote. En ese momento le pedí que me acompañara un poco más en ese discernimiento y sentí mucha paz”, recordó.

Y continuó relatando: “A la vuelta de ese viaje, lo charlé con el padre Mariano, párroco de Villegas en ese entonces y me acompañó en el proceso de discernimiento. Yo ese año había empezado a estudiar ingeniería electrónica en Bahía Blanca. Mariano me dijo que pensara bien antes de dejar la carrera, si iba a entrar en el seminario. Y antes de fin de año, terminé tomando la decisión de entrar al seminario al año siguiente”.

“Cuando le fui a contar a mis padres, se alegraron mucho y no les sorprendió la decisión, porque me notaban muy cercano a la Parroquia. En marzo de 2014, ingresé al seminario de Mercedes, por la diócesis de 9 de Julio”, finalizó.

Ahora llegan los dos a la ordenación sacerdotal. La de Ignacio Medina será el próximo lunes 21 de noviembre a las 11:00 en la Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” de Trenque Lauquen. La de Matías Micucci se hará el sábado inmediato, 26 de noviembre, en la Parroquia “Nuestra Señora del Carmen” de General Villegas. Familia, amigos y la comunidad en general estará acompañando en este nuevo paso a los dos jóvenes que serán sacerdotes y tendrán nuevos desafíos y más misiones por cumplir en sus próximos destinos…